sábado, 12 de junio de 2010

Voces...

El día del bautizo de Noah, sobrino de Mimi. Vale, van las dos y tal, Natalia mitad por el bautizo en sí, mitad por el banquete. Salen las dos a leer unas lecturas en la misa del bautizo, las dos ambas de mal porque los párrafos esos lían, y tal. Así que salen las dos aiseas de todo. Cuando acaba el bautizo se van por ahí a hacer el tonto, a su antiguo colegio que está al lado de la iglesia. Pues el Lolo coge y trepa, y se cuela en el colegio. Luego sale, y vuelve a entrar. La segunda vez para mear. Pues Lolo sale, y se van todos (Mimi y Natalia, Lolo era porque sí xDD). Se van a la casa de Miriam. Miriam tiene una caseta de madera, es el espacio manga de Natalia y Miriam, porque está llena de cómics y de pósters manga. El caso es que entran para leer un cómic y ponerle voces, y el cómic que tiene 65 páginas o por ahí, largo, pues se lo terminan enn... mucho tiempo, porque entre las risas y las aclaraciones de a quién le correspondía tal párrafo... Cuando acaban salen de la caseta, y no hay nadie. Nadie debajo de la pérgola.
-Tranquila, esto es una broma. Me la hacen casi siempre.
Pero no, porque estaba todo cerrado. La casa de su hermana, la de todos, la salida que daba a la calle, el taller del padre... TODO. Y Mimi:
-Verás que es una bromaa..
Nanai, de broma nada. Se habían olvidado de ellas y se habían ido al banquete. ¿Pero cómo se va una madre sin su hija? ¿No se había dado cuenta o qué? Ellas, todo nerviosas, se ponen a forzar las puertas, pero nada. Hasta que Miriam decide saltar la puerta que da a la calle, que mide como dos metros y medio. Y afuera que fue. Mientras tanto, Nati estaba dentro de la casa, con el móvil a tope con una canción de Naruto, bailando y todo. Le daba igual, al menos estaría con la piscina y con comida. Llega Mimi y le grita el teléfono de su madre, pero no contesta. Apagado o fuera de cobertura, deje su respuesta después de la señal piiiiiiiii... Mieeerda... Miriam sale corriendo hacia su última solución, Cristina. Mientras tanto, Natalia, con su vestido largo y unos tacones de 7 centímetros, salta la puerta también. Se quedó atascada en el intento, y casi se mata, pero saltó. Al rato llega Mimi con el teléfono de una de las amigas de su madre. Y vienen. La charla, en vez de su padre, se la hecha su hermano, el cual luego se descojona.

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